viernes, 18 de junio de 2010

Mezquinos ¿Que los ocasiona?

Sofía Montoya

Frecuentes sobre todo en niños, los mezquinos son un padecimiento de la piel ocasionado por agentes infecciosos que atacan a las células volviéndolas grandes y deformes; casi siempre desaparecen solos, pero también pueden someterse a tratamientos que los eliminen con rapidez.

Las verrugas vulgares, popularmente conocidas como mezquinos, son protuberancias duras, del color de la piel (a veces también adquieren tono grisáceo, amarillo o pardo) que tienen superficie rugosa; su forma es redondeada o irregular, y poseen un diámetro de entre 2 milímetros y 1 centímetro.

Su aparición es más frecuente en zonas sometidas a golpes y fricción, por lo que aún siendo muy frecuentes en las manos (dedos y alrededor o debajo de las uñas), también suelen aparecer en rodillas y, en menor medida, en cara y cuero cabelludo. Son molestos porque dan comezón, sobre todo si son rozados constantemente por la ropa; asimismo, pueden generar sangrados copiosos en caso de ser lesionados, debido a que cuentan con abundante red de vasos capilares.

Se sabe que estas formaciones son producidas por alguno o varios de los 60 tipos de papilomavirus humanos que se conocen, pero también que la gran mayoría de las verrugas vulgares son autolimitadas, es decir, se curan solas, aunque en algunas ocasiones pueden durar varios años o no se eliminan hasta que se tratan; igualmente pueden diseminarse, pero nunca son cancerosas.

Los mezquinos son comunes en niños debido a que el sistema inmunológico de los pequeños está aún en formación, y en la medida que el organismo controle a los agentes invasores las protuberancias desaparecerán; asimismo, hay que señalar que el papilomavirus no es erradicado por completo del organismo, y por ello es posible que los mezquinos aparezcan en personas adultas con defensas bajas, quienes tengan problemas de desnutrición, ancianos o mujeres embarazadas.

Cómo se forman y eliminan
La manera más común de transmisión de papilomavirus se presenta desde el nacimiento, es decir, la madre contagia al bebé cuando éste sale por el canal de parto; tal hecho puede ocurrir en ocasiones sin que la mujer se dé cuenta de que es portadora. Una vez dentro del organismo, el virus se aloja y se mantiene latente, en espera de condiciones favorables para su desarrollo, como cuando hay bajas en defensas o tejidos dañados.

De ahí que los mezquinos se generan con más facilidad si la piel está lesionada, lo que explica porqué los niños que se muerden las uñas presentan este problema con mayor frecuencia; de igual manera se sabe que los pacientes con problemas de salud que afectan su sistema inmunológico tienen también mayor probabilidad de desarrollar verrugas vulgares.

En cuanto el sistema de defensas del organismo crea mejores resistencias o se restablece, el papilomavirus es controlado y desaparece el problema en la piel, aunque siempre se encuentra latente la posibilidad de que reaparezca. Sin embargo, como los mezquinos pueden contagiarse a través del contacto directo o el mismo individuo disemina el virus al rascar la protuberancia para tratar de eliminarla por la comezón y ansiedad que le ocasionan, es mejor someterse a tratamiento.


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