martes, 21 de abril de 2009

Cáncer. Boxeador vence enfermedad

Reporte Last Updated: Apr 15, 2009 - 9:39:53 AM


¡Rudy López venció al cáncer y vuelve al ring!
Por Alberto Salazar, Quequi de Quintana Roo
Apr 15, 2009 - 9:35:46 AM

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El nombre de Rodolfo “Rudy” López está grabado con letras de oro en el libro histórico del boxeo quintanarroense, fue el primer boxeador de esta entidad en ceñirse el cinturón de campeón mundial avalado por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), hazaña que logró el 30 de julio del 2006 en el “Marina Messe” de la ciudad de Fukuoka, Japón, donde noqueó en el séptimo round al hasta entonces monarca, el nipón Takashi Koshimoto a quien además de destronarlo, lo mandó al retiro definitivo.

Tras fracasos ante el coreano In Jin-Chi y el japonés Naoki Matsuda, se vio obligado al colgar los guantes de manera inesperada para pelear por su vida contra una grave enfermedad de cáncer.

Pero hoy en plan triunfador, a casi año y medio de su retiro, el excampeón mundial Pluma se encuentra muy cerca de regresar a los cuadriláteros, y lo hará el próximo 16 de mayo en el marco de la velada que presenta Pepe Gómez: “Mayan Challenge at Xcaret”, en donde el mexicano Omar Niño Romero enfrentará al filipino Juanito Rubillar por la oportunidad de disputar el cetro Minimosca del CMB a Édgar Sosa.

También Wilberth “Huracán” Uicab, campeón Mosca de la Federación Norteamericana de Boxeo (NABF) chocará contra un campeón asiático, el filipino Ronquillo Salvador.

“Rudy” López llega a este resurgimiento luego de una enorme confrontación física, el vencimiento del cáncer, padecimiento letal, y que para este guerrero maya ha sido la mayor de sus pruebas y que lo ha hecho cambiar en cuanto a la nueva perspectiva de ver la vida.

El excampeón mundial rememora: “El diagnóstico de este padecimiento fue algo muy difícil que no esperaba, sobre todo en una persona joven como yo”.

Todo inició con un golpe en el testículo izquierdo, al principio pensé que era un golpe que pronto iba a pasar y ya, pero conforme pasaba el tiempo la parte afectada comenzaba a ponerse dura y fue creciendo de manera anormal y fue cuando comencé a preocuparme”.

Pese a ello –agregó- pensaba que las molestias iban a pasar, pero siguió el tiempo hasta que en el lapso de un mes, el tamaño ya era exagerado casi de la forma de una naranja y fue cuando comprendí que era algo grave. “Por lo mismo me daba miedo el ir a consultar con un médico”.

Tuve que hacerlo –recuerda-, fui con el doctor Patrón quien me dijo que eran ‘quistes’, que era algo anormal y que tenía que operar.

Tras la operación el médico dijo que todo había pasado, pero estaba equivocado, al cumplirse 10 días de la cirugía, el doctor me dijo “eso no me gusta, tienes ahora luchar por tu vida, olvídate del box, tienes cáncer en el testículo. Eso fue algo muy difícil para mí, fue un balde de agua fría”.

Empeñado en no creerlo, ya que aún no le caía el “veinte” de lo que le habían dicho, el excampeón mundial le preguntaba al galeno, ¿en cuanto tiempo se cura?, tal como si se tratase de una gripe o de una enfermedad muy pasajera.

El médico le afirmó que no había tiempo específico, eso dependería de los tratamientos de quimioterapia y de las atenciones requeridas para esta enfermedad.

“Rudy” no lo creía, seguía sin entender el significado de esa palabra “CÁNCER”, que su mente no quería aceptar, tan joven y con esta molestia, definitivamente eso no era para él.

¿Esto es bueno o es malo?, le preguntaba al doctor, a lo que él le confirmaba, un cáncer es un cáncer, todos son malos.

“En ese tiempo, principios del 2008, prácticamente se me acabó el mundo”, evoca “Rudy”. “Salí llorando y abatido del consultorio, le hablé al promotor Pepe Gómez y se lo comenté, él me dijo ‘te vamos a apoyar’”.

No podía hacer nada, bajaron todas mis fuerzas, inclusive no podía manejar mi carro, me preguntaba a mi mismo, ¿por qué a mi me pasa esto?, ¡yo que soy deportista y cuido mi cuerpo!, “no encontraba cómo decírselo a mi familia”.

“No sabía que hacer, estaba desconsolado, me hablaba mi mamá y no le contestaba, pensaba en mi esposa Iris que en ese momento se encontraba embarazada, muchas cosas pasaban por mi mente…¡Me voy a morir!, estaba completamente desolado”.

Pero como se dice, tenía que “tomar al toro por los cuernos”, así que fui a verlas y les dije lo que me había dicho el doctor… ¡Tengo cáncer!, pero al mismo tiempo les decía que yo quería seguir viviendo por ellas, ya que son algo primordial en mi vida.

Recuerdo ese día, señala el excampeón, mi mamá se puso a llorar desconsoladamente, ya que como no tiene una buena relación con mi papá -ahora ya están tratando de sobrellevarse bien- pues me decía que “no la dejara sola, que yo era el único que valía la pena en su vida”.

Asimismo veía a mi esposa con su pancita –con mi bebita en camino-, eso fue algo muy duro y difícil que tenía que superar.

Al día siguiente, al despertar, rememora “Rudy”, la vida ya no era igual para él…¡No soy normal, Dios mío qué voy a hacer, para que me levanto de la cama!

Completamente deprimido se le presenta un “ángel guardián”, un amigo personal, de quien omitió su nombre, éste le dice que su tía tuvo igual cáncer pero de pecho y que ya lo había superado.

Él me dijo: ‘’Lo tuyo es tranquilo, apenas tienes 10.9 puntos de esa enfermedad, todo va a salir bien, vamos ánimo, tu puedes, eres un guerrero, no te debes dejar vencer”.

“Sus palabras me motivaron y entonces todo cambió para mi, no voy a olvidar a esa persona, sobretodo porque me decía: “Cómo te vas a dejar vencer ‘Rudy’, tú lo vas a vencer”, me decía en todo momento.

Ya estaba con las lágrimas, pero esta persona me apoyó en todo momento, jamás se puso deprimido como yo, al contrario en todo momento me impulsaba a seguir adelante, en ese tiempo tuve una junta con Pepe Gómez, pero mi ánimo ya estaba elevado.

Tiempo de altibajos

Durante los meses en que estuvo con este problema de salud, “Rudy” López cayó en un fuerte estado de depresión, es que las atenciones en el IMSS no eran las apropiadas ya que le hacían dar vueltas para las visitas y en ocasiones lo mandaban a otras clínicas donde le indicaban que regresara mucho tiempo después.

“Me mandaron en una ocasión a la clínica T 1 del IMSS de Mérida, donde me dijeron que tenía que operarme el estómago, eso me desanimó más en mi estado de ánimo”, recuerda.

Esto hizo que decayera más el sentido por la vida para este guerrero maya, pero como se dice en las películas de vaqueros, “la caballería vino al rescate”, ya que con el apoyo del presidente del Consejo Mundial de Boxeo, José Sulaimán, así como del promotor Pepe Gómez y del gobernador Félix González Canto, hizo que lo canalizaran a la clínica Siglo XXI en la Ciudad de México, donde finalmente tuvo una gran atención médica.

Al consultar con el médico de ese centro hospitalario, éste le dijo” no hay que abrir por abrir, primero vamos a ver los estudios de la evolución de la enfermedad”, pero durante ese tiempo, -señala-, “tomaba medicamentos naturales”, lo que hizo que comenzaran a bajar los puntos de esta enfermedad.

A los dos meses ya tenía 4 de promedio y así fue bajando hasta que en septiembre pasado su nivel de cáncer tenía sólo 2.5: ¡Eso no lo podía creer!, afirma este boxeador.

Los médicos me decían “qué bueno que ya te están haciendo efecto las quimioterapias en Cancún”.

La última vez que fui, fue el mejor momento de mi vida al marcar un porcentaje de…. ¡Cero!, por lo que el médico me repitió: “Qué buena es la quimioterapia”, pero ya no callé y le respondí: “La verdad doctor, no se si sea para bien, pero estoy tomando un producto de Omnilife y eso me lo ha quitado”.

El galeno le contestó, “si eso te está ayudando, síguelo tomando, definitivamente la fe mueve montañas”.

“Ya no tienes nada, tienes ‘luz verde’ para seguir con tus actividades, estás muy bien”, le confirmó el galeno.

Ese día, recuerda el “Rudy”, fue muy especial para mí, ya que significaba que tenía una nueva vida….No sabes qué bonito se siente estar bien, es una nueva vida que ya no puedo desperdiciar, debo aprovecharla con las personas que me rodean”.

“Siento que Dios me dio otra oportunidad, el cuerpo es una máquina que puede hacer muchas cosas y en este caso tengo una bebita para la que junto con mi esposa debo de luchar.

Casualmente mi bebé es mi principal motivación, su nacimiento hizo que valorara muchas cosas de una manera diferente, me lo diagnosticaron cuando apenas estaba embarazada mi esposa, luego al poco tiempo de nacida mi bebita, ya no tengo nada, me hizo cambiar toda mi vida”.

LA FRASE

“No sabes qué bonito se siente estar bien, es una nueva vida que ya no puedo desperdiciar, debo aprovecharla con las personas que me rodean.”

Rodolfo “Rudy” López

Excampeón mundial Pluma


Fuente informativa

domingo, 19 de abril de 2009

Síndrome Premenstrual (SPM)

Se refiere a un amplio rango de síntomas emocionales o físicos que típicamente se presentan más o menos de 5 a 11 días antes de que una mujer comience su ciclo menstrual mensual. Los síntomas generalmente desaparecen cuando la menstruación comienza o poco después.

Ver también trastorno disfórico premenstrual (TDPM).

Causas, incidencia y factores de riesgo

No se ha identificado una causa exacta del síndrome premenstrual; sin embargo, puede estar relacionado con factores sociales, culturales, biológicos y psicológicos.

Se estima que el síndrome premenstrual afecta hasta el 75% de las mujeres durante sus años fértiles.

Es más frecuente en mujeres:

  • Entre finales de la década de los 20 y principios de la de los 40
  • Que tengan al menos un hijo
  • Con antecedentes familiares de depresión grave
  • Con antecedentes de depresión puerperal o un trastorno anímico afectivo

Los síntomas típicamente empeoran a finales de los 30 y 40 años a medida que la mujer se aproxima al período de transición a la menopausia.

Hasta el 50 a 60% de las mujeres que sufren síndrome premenstrual severo tienen un trastorno psiquiátrico subyacente (trastorno disfórico premenstrual).

Síntomas

Un amplio rango de síntomas emocionales o físicos han sido asociados con el síndrome premenstrual. Por definición, los síntomas se consideran relacionados con el SPM si ocurren durante la segunda mitad del ciclo menstrual (14 días o más después del primer día del período menstrual) y estar ausentes durante alrededor de 7 días después que finaliza el período menstrual (durante la primera mitad del ciclo menstrual).

Los síntomas más comunes abarcan:

Otros síntomas abarcan:

  • Ansiedad o pánico
  • Confusión
  • Dificultad para concentrarse
  • Tendencia al olvido
  • Capacidad de discernimiento deficiente
  • Depresión
  • Irritabilidad, hostilidad o comportamiento agresivo
  • Aumento de los sentimientos de culpa
  • Fatiga
  • Movimientos letárgicos, lentos y perezosos
  • Disminución de la imagen de sí mismo
  • Cambios o pérdida del impulso sexual
  • Paranoia o aumento de los miedos
  • Baja autoestima

Signos y exámenes

No hay hallazgos en el examen físico o pruebas de laboratorio específicas para el diagnóstico del síndrome premenstrual. Es importante que se realice una historia clínica completa, un examen físico (incluyendo examen pélvico) y, en algunos casos, una evaluación psiquiátrica con el fin descartar otras causas potenciales para los síntomas que puedan ser atribuidos a este síndrome.

Un calendario de síntomas puede ayudar a las mujeres a identificar los síntomas más problemáticos y a confirmar el diagnóstico del SPM.

Tratamiento

El ejercicio y los cambios en la dieta pueden ayudar a aliviar los síntomas. Igualmente, es importante mantener un diario o cuaderno para registrar el tipo, severidad y duración de los síntomas. Este "diario de síntomas" se debe mantener mínimo durante 3 meses. El diario le ayudará al médico a hacer un diagnóstico del síndrome premenstrual y recomendar el tratamiento apropiado.

Se pueden recomendar suplementos nutricionales, como la vitamina B6, el calcio y el magnesio, que son los que más se utilizan.

El médico puede recomendarle una dieta baja en sal y evitar los azúcares simples, la cafeína y el alcohol. El ejercicio aeróbico regular a lo largo del mes ayuda a reducir la severidad de los síntomas de este síndrome.

Se pueden prescribir aspirina, ibuprofeno u otros antinflamatorio no esteroides (AINES) si usted tiene dolor significativo, incluyendo dolor de cabeza, dolor de espalda, cólicos menstruales y sensibilidad en las mamas.

Los anticonceptivos orales pueden disminuir o incrementar los síntomas del síndrome premenstrual.

En los casos severos, los antidepresivos pueden servir. Las primeras opciones normalmente son los antidepresivos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). La terapia conductual cognitiva puede ser una alternativa a los antidepresivos.

A los pacientes que tienen mucha ansiedad algunas veces se les administran ansiolíticos.

Los diuréticos pueden ayudar a las mujeres con retención severa de líquidos que causa distensión, sensibilidad en las mamas y aumento de peso.

La bromocriptina, el danazol y el tamoxifeno son fármacos que se emplean ocasionalmente para aliviar el dolor de mamas.

Expectativas (pronóstico)

La mayoría de las mujeres que reciben tratamiento para síntomas específicos relacionados con el síndrome premenstrual logran un alivio considerable.

Complicaciones

Los síntomas del síndrome premenstrual pueden llegar a ser tan graves que le impiden a la mujer desempeñarse normalmente.

Las mujeres con depresión pueden notar un aumento en la severidad de los síntomas durante la segunda mitad de su ciclo y pueden requerir ajustes relacionados con los medicamentos. La tasa de suicidios en mujeres con depresión es significativamente más alta en la última parte del ciclo menstrual.

Ver también trastorno disfórico premenstrual (TDPM)

Situaciones que requieren asistencia médica

Concierte una cita con su médico si el síndrome premenstrual no se resuelve con las medidas de cuidados personales o si los síntomas que se presentan son tan severos que limitan su capacidad de desempeño.

Prevención

Algunos de los cambios en el estilo de vida recomendados a menudo para el tratamiento del síndrome premenstrual realmente pueden ayudar en la prevención del desarrollo o empeoramiento de los síntomas.

Asimismo, se puede comprobar el beneficio que ofrecen la práctica del ejercicio regular y una dieta bien balanceada (con aumento de granos enteros, verduras, frutas y disminución o suspensión del consumo de sal, azúcar, alcohol y cafeína).

El cuerpo puede tener diferentes requerimientos de sueño en diferentes momentos durante el ciclo menstrual de una mujer, por lo que es importante tener un descanso adecuado.

LA BUENA NOTICIA es que:

El Dr. Jorge Lolas, ha planteado una revolucionaria tesis que permite lograr un tratamiento curativo e integral de todas las manifestaciones de esta enfermedad. Investigó el problema por más de veinte años y descubrió que el SPM es una enfermedad generada por secreciones tóxicas (prostaglandinas y tromboxanos), producto de una inflamación o infección crónica al útero, que al estar enfermo, genera sustancias inflamatorias y tóxicas que al pasar al torrente sanguíneo, afectan todo el organismo, explicando con ello el complejo y amplio cuadro sintomático que sufre un alto porcentaje de las mujeres en el mundo.

Ha desarrollado un tratamiento que va dirigido al útero, erradicando los procesos inflamatorios e infecciosos crónicos, causantes de la generación de dichas secreciones tóxicas, lo que permite una efectiva mejoría de las múltiples molestias del Síndrome Premenstrual producto de la enfermedad uterina, dando así término a toda una vida de fármaco-dependencia de millones y millones de mujeres en el mundo.

Para saber más

Estrés y salud emocional

¿Para que sirven
las emociones "negativas"?


Las emociones, aun las "negativas" nos ayudan a relacionarnos y adaptarnos al mundo que nos rodea. Aprende a manejarlas, para que no te controlen.

“Es la mente la que crea el mundo que nos rodea y aún cuando nos encontramos juntos, parados en la misma pradera, mis ojos nunca verán lo que los tuyos contemplan y mi corazón nunca se agitará con las emociones que conmueven al tuyo”.
George Gissing (Novelista ingles).

La importancia de las emociones.

La mayor parte de la gente ha aprendido, equivocadamente, que lo importante es sentirse siempre bien.
Esta idea nos lleva a tratar de evitar, a toda costa, lo que llamamos emociones "negativas".

¿Cómo?

  • Negándolas,

  • "anestesiándonos" con alcohol, drogas o medicamentos,

  • evitando enfrentarnos a la realidad a través de cualquier tipo de adicción:
    Comida,deporte,trabajo, compras,sexo,etc. O buscando actividades peligrosas que nos provoquen fuertes descargas de adrenalina, etc.

Los sentimientos se califican como positivos o negativos, cuando en realidad no son ni buenos ni malos.

Deben de ser considerados como adaptativos o desadaptativos, adecuados o inadecuados, dependiendo del momento en que surgen, su intensidad y la manera en cómo nos afectan.

El miedo, ante una situación que pone en peligro nuestra vida, nos permite protegernos.
En ese momento se considera positivo.
El miedo a la crítica de los demás, nos impide hacer muchas cosas y nos desgasta constantemente, por lo que en esas situaciones, se calificaría como negativo.

Función de las emociones.

Las emociones o sentimientos, son muy importantes en nuestra vida, porque:
  • Reflejan nuestro mundo interno.
    Nos informan de cómo vivimos, en nuestro interior, lo que sucede a nuestro alrededor.
    Esto nos permite conocernos mejor y satisfacer nuestras necesidades y deseos y entender muchas de nuestras conductas.

  • Dirigen una gran parte de nuestras conductas.

  • Nos indican cómo estamos evaluando y juzgando las diferentes situaciones que vivimos.

  • Nos ayuda a tomar decisiones, porque por mucho que analicemos y pensemos sobre los pros y contras de las cosas, al final, lo que sentimos como resultado de dicho análisis, nos lleva a elegir.

  • Nos permite darnos cuenta de nuestros pensamientos y actitudes y nos ayuda a cambiarlos, cuando es necesario.

  • Facilita nuestra adaptación al medio ambiente y nos ayuda a actuar adecuadamente.
    Por ejemplo:
    El enojo nos indica que algo nos está molestando y nos motiva a solucionarlo.
    El miedo nos sirve para reconocer que nos enfrentamos a una situación que puede ser peligrosa y nos ayuda a protegernos.
    La tristeza nos señala que estamos frente a un hecho doloroso y nos impulsa a una reorganización.
    La alegría destaca circunstancias placenteras y benéficas y nos estimula a buscar otras similares.

  • Nos ayudan a relacionarnos mejor.

Expresar abierta y adecuadamente nuestras emociones, nos ayuda a relacionarnos mejor, porque:

  • Facilita una mayor intimidad.

  • Permite que las otras personas nos conozcan mejor y nos puedan entender con mayor facilidad.

  • Cuando no expresamos nuestros sentimientos, las personas tienden a suponer o adivinar lo que nos sucede y esto puede generar conflictos.

  • Puede regular la conducta de los demás, porque les muestra que actitud tomar frente a nosotros en esos momentos.

Las emociones conocidas como primarias (miedo, sorpresa, aversión, ira, alegría y tristeza), son reacciones que pueden surgir de forma automática.
Son intensas y de corta duración.
Si cualquier emoción se prolonga, es porque está siendo "alimentada" por nuestros pensamientos.

Cada persona vive y expresa sus sentimientos de una forma muy personal.
Esto sucede por su carga genética y por las experiencias vividas, que hacen que perciba e interprete la realidad de manera diferente a los demás.

Por ejemplo:
Dos personas tienen que pasar junto a un perro grande.
Una de ellas puede "verlo" como peligroso, si en alguna ocasión fue mordido por uno.
La otra puede "verlo" como hermoso y amigable, sobre todo si siempre tuvo perro en su casa.
La primera persona, seguramente sentirá miedo y tratara de evitarlo, mientras que la segunda se sentirá tranquila e incluso contenta y probablemente lo acaricie.

Las experiencias vividas, son como un cristal de color a través del cual vemos el mundo.
Esta percepción influye en nuestras emociones.
Ciertas experiencias nos hacen ver todo a través de un lente sumamente oscuro y otras, a través de uno claro y lleno de luz.

Sin embargo, nosotros podemos quitar ese cristal que distorsiona y afecta nuestra manera de ver al mundo y de reaccionar ante él.
Cuando ese cristal empezó a ser parte de nosotros mismos, no teníamos la capacidad, herramientas y fuerza necesarias, para evaluar y calificar adecuadamente lo que vivimos y nuestra forma de reaccionar.

Hoy ya no somos esos niños o adolescentes vulnerables.
Hoy podemos ver las cosas desde un punto de vista diferente, porque somos más fuertes y capaces.
Podemos solucionar los problemas o buscar ayuda, si la necesitamos.
Podemos manejar el dolor y nuestras emociones "negativas".

Los sentimientos son personales.

Nadie puede valorar, aprobar o descalificar nuestros sentimientos, porque las emociones son subjetivas, basadas en nuestro aprendizaje y experiencias muy particulares.
Lo que sí puede ser calificada es la manera de expresarlos.
Cada persona es responsable de sus sentimientos y de lo que hace con ellos.

Nadie puede obligarnos a tener determinadas emociones.

Una persona puede hacer o decir ciertas cosas, incluso con la intensión de hacernos sentir mal.
Pero el malestar no surge de la conducta de la persona, sino de lo que nosotros pensamos de su conducta, de sus palabras y de nosotros mismos.

Por ejemplo:
Una persona nos dice que somos muy tontos.
Si le creemos y pensamos que tiene la razón, nos podemos sentir devaluados o humillados.
Si pensamos que nos quiere lastimar a propósito, nos enojamos.

Pero si nos decimos: "esa es su opinión, pero yo se que no soy tonto y no vale la pena darle importancia a lo que dice", nos vamos a sentir tranquilos.

¿Qué hacer?

Es importante aprender a detectar y aceptar nuestras emociones, para poderlas manejar y no ser manejados por ellas.

También es necesario aprender a expresarlas adecuadamente, eligiendo:

  1. La persona adecuada,

  2. el momento y lugar correctos,

  3. la forma de hacerlo.

Cuando expresamos una emoción, es importante hacerlo en primera persona (yo me siento…) y no atacar o culpar al otro.
También es necesario ser claros y concisos, sin darle muchas vueltas, para que los demás entiendan fácilmente lo que estamos expresando.

Recuerda que luchar contra nuestras emociones, aumenta nuestro malestar y hace que nuestra atención y energía se centren en la emoción y no en la solución del problema.
Lo mismo sucede cuando nos enfocamos en negarlas o en quejarnos de ellas.

Conoce más detalladamente, la relación entre nuestros pensamientos y nuestras emociones y de la importancia de ciertas ideas y creencias, que nos pueden estar afectando.

Para controlar y disminuir las emociones que nos están perjudicando, necesitamos reconocer y aceptar los pensamientos que las mantienen o incrementan y modificarlos.
Esto no significa simplemente cambiarlos por un pensamiento contrario.
No se trata de cambiar el "no puedo, soy incapaz", por "si puedo, soy muy capaz", si no me creo esto último.

Se trata de hacer un análisis objetivo y detallado del porqué de dicho pensamiento y del motivo por el que es un pensamiento erróneo.
Para ello es importante conocer nuestro estilo de pensamiento y aprender a cambiarlo, si es erróneo y nos perjudica. Todo pensamiento que mantiene una emoción innecesariamente, es erróneo.

¿Quieres saber más?

Visita el blog de Silvia. Es de gran ayuda.


Estrés

Síntomas y consecuencias
del estrés.

Sólo reconociendo el estrés, sus causas, síntomas y consecuencias, podemos eliminarlo y evitar el daño que nos causa.

"Conocer bien las cosas, es liberarse de ellas". Marguerite Yourcenar (Escritora, galardonada con la Legión de Honor francesa.)
Conoce a tu enemigo.

Podemos estar estresados y no darnos cuenta.
Podemos sentirnos mal físicamente y no saber que esas molestias estás provocada por el estrés.

Sólo reconociendo el estrés, sus causas, sus síntomas y consecuencias, podemos eliminarlo.

Cada uno de nosotros siente y expresa el estrés de manera distinta.
Por eso es importante observar que síntomas tienes y cómo te están afectando.


Uno de los principales problemas es que con frecuencia ni siquiera nos damos cuenta de nuestro nivel de estrés.

¿Por qué?

  1. Nos acostumbramos a la vida que llevamos y ya no le prestamos atención a lo que sentimos.

  2. Le quitamos importancia, porque creemos que no podemos hacer nada para cambiar lo que está pasando.


En relación al primer punto, quiero contarte un experimento que se hizo en un laboratorio:

Un grupo de investigadores puso a hervir una olla con agua. Cuando el agua empezó a hervir metieron a una rana.
Ésta, al contacto con el agua hirviendo, saltó hacia fuera inmediatamente.
Así salvó su vida.

Más adelante, colocaron a la rana dentro de la misma olla, pero con agua fría. Pusieron la olla en la lumbre, con una flama muy pequeña.
El agua se calentó e hirvió lentamente.
La rana no se dio cuenta del cambio de temperatura y murió.


Cuando el estrés forma parte de nuestra vida diaria, nos acostumbramos a él.
No nos damos cuenta de cómo influye en nuestra salud y en nuestra vida en general, hasta que nos enfermamos o los problemas nos rebasan.

¿Te das cuenta cuando esto te sucede a ti?


Cada quién manifiesta el estrés de distinta manera y con diferente intensidad. Depende de las características personales, por lo que a veces no reconocemos los síntomas del estrés.


El estrés y sus manifestaciones.

El estrés se manifiesta a:

A nivel físico.


Revisa los síntomas que aparecen en la siguiente lista. ¿Sientes uno o varios, con frecuencia o con mucha intensidad?


A nivel emocional o psicológico.

¿Crees que algunas de las siguientes características forman parte de tu vida en estos momentos? Analiza cada una de ellas:


A nivel de conducta.
Cuando estamos ansiosos o tensos nuestra conducta se altera, a veces sin que nos demos cuanta de ello. ¿Has notado o te han comentado que presentas algunas de estas conductas?

Un cuento de nunca acabar.
Una situación estresante que no se soluciona, puede provocar un círculo vicioso. Un problema nos causa estrés. Si éste se mantiene, aumentan o nos cuesta más trabajo solucionarlos.
¿El resultado?

El estrés se incrementa y se vuelve a dar todo el proceso.

Cuando esta situación se prolonga, surgen problemas de salud o repercute en otras áreas de la vida de la persona.
Por ejemplo, el estrés que empezó con un problema económico, puede provocar conflictos familiares o de trabajo.




Consecuencias del estrés.

Gripa, gastritis, colitis y úlceras, migraña, contracturas musculares, artritis, alergias, asma, diabetes mellitus, infartos, cáncer, etc., son algunas de las enfermedades que pueden estar relacionadas con el estrés.

¿Qué hacer?

Determina si estás estresado y cual es tu nivel de estrés, de acuerdo a la intensidad y frecuencia de los síntomas y consecuencias antes mencionados.

No es lo mismo si te duele la cabeza o tienes problemas estomacales de vez en cuando, que si los tienes varias veces a la semana.
Es diferente si tienes un problema que te impide dormir un par de noches, que si sufres de insomnio.

Darnos cuenta de lo que nos sucede, puede angustiarnos, pero es la única puerta que nos permite salir de la oscuridad.

Recuerda las palabras de Séneca: "Cuando no sabemos a qué puerto nos dirigimos, todos los vientos son desfavorables". Por eso, para saber que camino tomar, necesito primero saber en donde estoy.

Imprime la lista de síntomas y manifestaciones y marca cuales están presentes en tu vida en estos momentos.
Subraya las más importantes, por su frecuencia o por su intensidad.

¿Son varios los síntomas provocados por el estrés?
¿Son frecuentes?
¿Intensos?

Si es así, ha llegado el momento de hacer algo al respecto.

Consulta con tu médico y elimina los que él considera que son resultado de una enfermedad o de algún medicamento que estás tomando.

Si tus problemas tienen solución, encuéntrala.
Si no la tienen o no depende de ti, fortalece tu organismo con la
alimentación, relajación y ejercicios adecuados, para enfrentarlos y adquiere una nueva actitud ante ellos.

Revisa tu forma de pensar sobre tus problemas y dificultades.

Quizás ha llegado el momento de modificar algunas creencias o pensamientos que aumentan tu malestar.


Analiza las causas del estrés y determina cuales son las que lo iniciaron o lo están manteniendo.
Recuerda que el estrés que se inicia en un área de tu vida puede afectar las demás.
Pero hay que "atacar" la que inició la situación que estás viviendo.
Además, no olvides que cada situación requiere una solución diferente.


Psic. Silvia Russek
Lic. En Psicología Clínica.
Te recomiendo el blog de Silvia. Cuenta con enlaces muy valiosos respecto a problemas de salud mental y emocional.
Para saber más